Aperitivo
El único anuncio que leen todos tus clientes
La mayoría de restaurantes sudan la cocina y fotocopian la carta. La carta es donde se decide el dinero.
Cada mesa que se sienta lee una pieza de marketing con atención total: la carta. Se lee en el momento exacto de la decisión, con la cartera ya abierta, y aun así suele ser el objeto menos diseñado del local. La ingeniería de menús es la disciplina que trata la carta como lo que es — un portfolio de productos con márgenes, curvas de demanda y metros cuadrados — y la edita en consecuencia.
La disciplina tiene partida de nacimiento: en 1982, Michael Kasavana y Donald Smith, de Michigan State, publicaron Menu Engineering, cruzando la popularidad de cada plato con su margen de contribución — los euros que deja de verdad, no el porcentaje. Todo lo que vino después — la psicología del precio, el eye-tracking, los estudios de copy — cuelga de ese marco simple de dos ejes.1
Un aviso antes de empezar la degustación: este campo está lleno de folclore vestido de ciencia. Donde la evidencia es sólida, lo diremos; donde es regla del oficio, la llamaremos doctrina; donde un estudio famoso tiene letra pequeña, tendrás la letra pequeña. Una carta construida sobre hallazgos verificados le gana a una construida sobre diapositivas de congreso.